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¿ACTIVIDADES? SI, PERO SEGURAS

El Mundo del Caballo nº 086

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1. Editorial

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Los que hayan seguido la evolución de esta revista y hayan tenido a bien leer los contenidos de esta ventana abierta que pretende ser cada mes este editorial, se habrán dado cuenta de la defensa y el ensalzamiento de las actividades ecuestres no profesionales que semana a semana se llevan a cabo en todo el país. Concursos sociales, raids, excursiones y marchas conforman un universo nada mediático pero que, sin duda, es la verdadera cantera de futuros profesionales del sector. Hace unos días recibiomos en nuestra redacción una carta de una lectora y aficionada al caballo en la que se lamentaba de unos incidentes que le costaron una grave lesión de la que todavía se está recuperando. El hecho que denunciaba la lectora era el poco o nulo respeto por las normas mínimas que deben seguirse cuando se realizan marchas a caballo donde, en no pocas ocasiones, coinciden jinetes y amazonas con un nivel muy dispar.
Es por ello que, con muy buen criterio, se establecieron una serie de medidas de, en teoría, obligado cumplimiento en el sentido de igualar las condiciones de todos los participantes. De esta manera es el paso y, como máximo el trote, las marchas que deben seguirse durante todo el itinerario.
En el caso que nos ocupa, desde el principio de la marcha, se salió al galope. Para aquellos con más experiencia en montar, eso no supuso ningún problema, aunque sí produjo extrañeza. Los menos iniciados, capearon el temporal como pudieron. Pero para los profanos, con escasa o nula experiencia, el hecho de salir al galope, con caballos y yeguas que difícilmente responden ni a las órdenes vocales ni, menos aún, al gobierno de las riendas (se saben el recorrido “de pe a pa” puesto que día a día, semana a semana y mes a mes realizan el mismo itinerario), les supuso, además de un susto tremendo, y en el caso de nuestra lectora, una caída del caballo con el resultado de una fractura pélvica.
Dejando de lado (es un decir) que los organizadores sólo tuvieran un seguro pírrico que no incluye las lesiones que los jinenetes puedan sufrir, debería imperar el sentido común y, o bien se realiza una preselección en función de los distintos niveles que los jinetes puedan tener o se lleva a cabo la marcha a ritmo lento disfrutando de la montura, del paisaje y de un día en contacto directo con la naturaleza lo cual, no nos engañemos, es lo que van buscando la inmensa mayoría de los que deciden apuntarse a una marcha ecuestre. Si algunos monitores o guías necesitan emociones fuertes, que dejen de lado las marchas y se apunten a otras disciplinas en las que sólo pongan en riesgo su integridad.

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