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AMAZONAS EN RUTA

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AMAZONAS EN RUTA

El Mundo del Caballo nº 086

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Redacción  Fotos  E. Bouisset,  J. Aguilar 

1. Introducción

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Por lo general (insistimos, por lo general –siempre hay excepciones), la igualdad de sexos es una realidad consolidada en la mayoría de sectores de nuestra sociedad. Sin embargo, hombres y mujeres no siempre disponen de los mismos recursos a la hora de hacer frente a situaciones similares, ya sea por una cuestión cultural o puramente física. Y es que, si bien contamos con los mismos derechos y deberes, no somos genéticamente iguales, no lo olvidemos. Así, también en el mundo de la equitación las amazonas presentan ciertas particularidades. Por ejemplo, al partir en ruta.

Para una mujer, partir en ruta ecuestre no debe suponer ninguna diferencia respecto a un hombre, pues como todos, para llegar a buen puerto los viajes a caballo tan sólo exigen de una buena preparación previa. Sin embargo, la condición femenina reserva algunas particularidades a la hora de viajar, ya sea por cuestiones físicas o culturales.

FUERZA FÍSICA
Empezamos pues, por la condición física. Evidentemente, ya se sea hombre o mujer, si se tiene previsto realizar una ruta a caballo de cierta magnitud, es importante entrenar mente y cuerpo para la aventura. Brazos y piernas van a tener que trabajar duro durante los días de monta. La musculatura, pues, debe estar preparada para afrontar largas jornadas sin que se produzcan tirones, contracturas u otras lesiones. Igualmente, mejor si se realizan algunas rutas de entrenamiento previas para evitar que la primera salida sea demasiado exigente con el cuerpo y, al día siguiente, las agujetas sean una tortura para la espalda, antebrazos, muñecas o abductores de la amazona. En consecuencia, trabajar la musculatura de espalda, pelvis, brazos y piernas unas semanas antes de partir nos garantizará un mejor aguante y elasticidad corporal. Una vez en ruta, conviene dividir el viaje en diversas etapas teniendo en cuenta la resistencia real de cada amazona (y de los caballos, ¡claro está!). En función del clima, de la dificultad del terreno y del alcance total de la aventura, pueden preverse etapas de unos pocos kilómetros diarios que incluyan diversas paradas tanto para descansar como para abastecerse. Y es que es importante no cargarse en exceso. Los bultos es mejor que vayan en paquetes manejables (especialmente si la amazona en cuestión viaja sola o no tiene una fuerza descomunal). Igualmente, y siempre que sea posible, la ruta debe incluir distintos puntos de abastecimiento. Por último, si las condiciones físicas suponen algún impedimento (menor fuerza, dificultades de acceso debido a la altura, etcétera), habrá que tirar del ingenio o pedir la colaboración de quien sí reúna dichas cualidades. En cualquier caso, con un poco de prevención, todos estos mínimos inconvenientes pueden ser solucionados sin problema.

HIGIENE
Entrando en el territorio de la higiene y salud femeninas, ahí ya sí que aparecen notables diferencias respecto de los jinetes masculinos. El cuerpo de la mujer está sometido a un ciclo hormonal mensual que condiciona considerablemente ciertos aspectos de la vida cotidiana. Los días en que la amazona tenga el periodo o regla pueden resultarle más molestos para montar. Dolores en la zona pélvica y riñones, pérdidas de hierro que comportan un cansancio adicional o incluso los mareos son más frecuentes entonces. Además, durante estas fechas deben extremarse las medidas de higiene, en especial en periodos de fuerte calor, para minimizar el riesgo de infección. Algunas rutas ecuestres se llevan a cabo en países en los que no es fácil abastecerse con los productos básicos más necesarios para la higiene íntima (jabón con un ph específico, compresas o tampones –éstos últimos son mucho más prácticos, sobre todo si hace calor o se pasan muchas horas sobre la montura).
En consecuencia, las alforjas deben ir cargadas con este tipo de artículos ya en orígen. Por otro lado, cuando se tiene la regla, hay que poner mucho cuidado en garantizar la máxima higiene al manipular las compresas o tampones. Por eso, en el caso de usar estos segundos, son más prácticos los que ya vienen con un aplicador, pues en el campo no siempre es posible lavarse correctamente las manos cuando más se necesita. Los tampones deberán ir empaquetados en unidades individuales herméticamente cerradas. Es importante incluir en el botiquín de la amazona paracetamol o ibuprofeno, pues ambas fórmulas son un buen aliado para atenuar los síntomas de las reglas dolorosas. Las jinetas también pueden optar por suprimir el periodo durante el viaje usando anticonceptivos de forma ininterrumpida (esta operación se realizará siempre bajo supervisión médica). De todos modos, antes de partir en ruta es conveniente pasar una revisión ginecológica para asegurarse de que no habrá complicaciones en este u otro aspecto. Otro capítulo en la higiene de la amazona: las lentes de contacto. Evidentemente, éstas son mucho más prácticas y cómodas de usar que las gafas a la hora de montar, sin embargo, su mantenimiento comporta llevar consigo productos para su desinfección diaria. Una alternativa: las lentillas de un solo uso. En cuanto al cabello, llevar el pelo corto o recogido es más práctico en ruta.

LA ALIMENTACIÓN COMO ARMA PREVENTIVA
Por el hecho de ser mujer, es más fácil que la amazona (en especial si pesa poco) sufra los efectos de una desnutrición o una deshidratación antes que un hombre. De ahí la importancia de mantener un correcto equilibrio entre las calorías que efectivamente se queman durante el viaje y la cantidad de alimento que se ingiere a diario. Hay que comer de todo y bien, en 5 tomas repartidas a lo largo de la jornada para no quedarse sin reservas.Bebiendo agua regularmente (asegurándose de que es potable; mejor embotellada y precintada) y no aceptando alimentos de desconocidos o cuyo aspecto no sea muy fiable se conseguirá llegar al final del viaje con el cuerpo en buen estado. Eso sí, por si las moscas, el botiquín debe incluir algún antiácido y productos para frenar una eventual gastroenteritis, además de suero oral.

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