ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos J. I. Castello
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El mercado de las apuestas por Internet ha disparado toda las sospechas. Las denuncias, acusaciones e irregularidades detectadas en el deporte, incluido el ecuestre, salpican la pureza y el espectáculo de la competición.
Los aficionados ya lo han descubierto. Algo huele a podrido en el mundo del deporte. Ha sido el tenista escocés Andy Murray quien se encargó de denunciar públicamente la existencia de partidos amañados en los torneos de tenis de la ATP para beneficio del creciente mercado de apuestas por Internet. Justo el día que el jockey Kieren Fallon se sentaba en el banquillo de los acusados para responder ante la justicia británica por su implicación en una trama de compra de carreras.
El tema es preocupante. Ahora ya se habla con claridad de manipulación de resultados, cada vez se destapan más casos de fraude y así, pese a que consta que las casas de apuestas luchan por evitarlo, se hace muy complicado poder controlarlo todo. Hay que ser consecuentes y reconocer que al goteo del dopaje y las apuestas clandestinas, se suma ahora el nuevo escándalo del juego sucio a través de Internet.
BAJO SOSPECHA
Pinta mal si no se puede detener. El juego sucio salpica al deporte y los escándalos están a la orden del día. Con las carreras de caballos, siempre por su leyenda negra, en el punto de mira. Y más si encima hay algún tema sobre la mesa con personajes tan populares y notorios para el mundo ecuestre como Kieren Fallon.
La acusación al jockey irlandés es un ejemplo del juego sucio que está sacudiendo a otros muchos deportes jugados desde la Red. Recordemos la historia. Todo se remonta al año 2004, cuando Kieren Fallon, seis veces ganador de la estadística británica de jockeys, junto a los jinetes Fergal Lynch y Darren Williams, y once personas más, comenzaron a ser investigados por la policia londinense por amañar apuestas y arreglar carreras.
La investigación la inició el Jockey Club tras las noticias publicadas por el tabloide sensacionalista The News of the World sobre una trama de compra de carreras. En ellas se acusaba al ídolo irlandés de perder carreras deliberadamente con el objetivo de que el cerebro de la trama, Miles Rodgers, un hombre de negocios, sacara ganancia de Betfair, la mayor casa de apuestas en Internet, que veía como sus apostadores tiraban su dinero “sin comerlo ni beberlo”.
Era bien fácil: a Fallon le pagaban por ser, por una vez, caballo perdedor. Sólo tenía que retener a su montura para llegar el último a la meta. El plan no era infalible, porque también había que guardar las apariencias. Fallon y sus dos compañeros no lo hicieron mal: en los dos años de chanchullos por los que se les acusaban perdieron en muchas de las hasta ochenta carreras investigadas, concretamente en 27 de ellas, lo que hizo engrosar la cuenta de Rodgers en 2,2 millones de libras (unos tres millones de euros).
Fallon negó desde un principio su implicación. Pero el proceso siguió su curso. Y en el año 2006 era acusado formalmente de conspirar en el fraude a las casas de apuestas, se le retiraba la licencia para montar hasta el día del juicio y apelaba inmediatamente la decisión.
UN DÍA DESPUÉS
El jucio llegaba un día después de que Kieren Fallon, montando a “Dylan Thomas”, cruzase primero la meta del Arco de Triunfo de París. Si las portadas de los diarios británicos y franceses mostraban el lunes al ídolo irlandés con su chaquetilla azul oscura en el podio de Longchamp, 24 horas más tarde se le veía sentado con traje negro en el banquillo de los acusados de la sala 12 de los tribunales londinenses de Old Baile. Justo el día que el deporte zozobraba por las acuaciones del jugador de tenis Andy Murray sobre la manipulación de resultados para ganar grandes sumas de dinero jugando por Internet.
Durante el juicio, un desfile de personajes, entre ellos algunos tan populares como ex jugador de fútbol del Real Madrid, Michael Owen, ahora en las filas del Newcastle, y de quien en la audiencia el jinete manifestó que le llamaba constantemente para informarse sobre las condiciones de los caballos y sobre las carreras. Fallon señaló que “no he tenido jamás nada que esconder y siempre he respondido a todos aquellos que me han buscado. Michael Owen, por ejemplo, me enviaba sms o me llamaba casi a diario para hablar de las carreras”. La sentencia del juicio declaraba finalmente a Kieren Fallon inocente en la conspiración para defraudar a los clientes de la casa de apuestas Betfair. “Me siento aliviado por no haber sido declarado culpable”, dijo el jockey, de 42 años, una vez absuelto. “Siempre dije que era inocente. Estoy devastado por haber perdido más de un año de las carreras, posiblemente en el momento más importante de mi carrera. He perdido mucho en mis ingresos”, apuntó al diario deportivo Racing Post.
JAQUE AL DEPORTE
Éste es uno de los ejemplos que ya ha vivido el turf. Pero, ¿cuántos más puede haber? Hoy hasta el tenis, fútbol e, incluso, el cricket temen por las dimensiones que puede tomar la corrupción en las apuestas. Por eso, nada mejor que “vacunarse” contra ello. Quienes están acostumbrados a apostar en Betfair saben que uno de los mayores actractivos de esta casa británica son las apuestas en directo. Con más de un millón de clientes de 120 países, las transacciones son constantes. La lógica suele imperar pero, vistos los precedentes, no siempre.
Por eso, hoy la ATP de tenis ha solicitado ayuda a expertos de seguridad británicos en las apuestas de carreras de caballos, la British Horseracing Authority, para que asesoren sobre la gestión del tema debido a su inexperencia en el supuesto juego sucio de sus competiciones. También Betfair cuenta, actualmente, con más de 40 personas trabajando en su departamento antifraude.
El reconocido periodista canadiense Declan Hill, dedicado a la investigación de la corrupción de las apuestas, ya ha señalado que el “enemigo” está en el mercado ilegal con base en Asia y que piensa ahora instalarse en Europa.
Aporta un dato más a toda esta trama: quien crea que la manipulación de resultados está en lo que se haga en Betfair o Bwin, o sea en el mercado legal de las apuestas, está equivocado. El enemigo está en el mercado ilegal, en la mafia de apostadores con base en Asia. “Se extiende por cada cibercafé asiático”, asegura Hill. Ya un estudio realizado en el 2004 llegó a la conclusión de que, solo en Tailandia, se gastaron aquel año más de 540.000 millones de baht (unos 15.800 millones de dólares) en diversas formas de juego, incluyendo casinos, lotería, combates de boxeo, tenis, carreras de caballos o fútbol. Cifras que alarman.
ECO EN LA PRENSA
Los diarios españoles no se han quedado al margen de la corrupción en las apuestas. Al contrario, han aprovechado sus páginas para poner a debate con sus reportajes estos nuevos escándalos en el mundo del deporte. En una misma semana, por ejemplo, el diario El Mundo publicaba “¿Un tramposo al galope”, haciendo referencia a la trama de Kieren Fallon; El Periódico de Cataluña trataba el escándalo en el tenis con una doble página titulada “Juego sucio en la red”; el deportivo catalán Sport recogía la noticia de Michael Owen en el juicio a Kieren Fallon; La Voz de Galicia dedicaba todo un artículo sobre las mafias asiáticas bajo el título “Deportes manipulados”; y el Diario Vasco editaba su contraportada del 12 de octubre con el reportaje “Pura sangre”, una curiosa historia con la Cosa Nostra involucrada en un mundo del turf compuesto por apuestas trucadas, carreras clandestinas, juego ilegal, dopaje e, incluso, comercio de carne.
TODOS CONTRA EL FRAUDE
Ya es público. El presidente del Comité Olímpico Internacional (C.O.I.), Jacques Rogge, ha decidido crear un frente compuesto por las federaciones internacionales del deporte para combatir el problema de los arreglos de la competición. Y todo por lo que se avecina: la tradición que existe en los países asiáticos por las apuestas, y que tienen un auge, ahora de forma ilegal, especialmente en los cibercafés, puede convertir los Juegos Olímpicos de Pekín en un maná para el gran negocio de los apostadores. “Esto es algo que debemos resolver (...) La propuesta del C.O.I. es tener una visión común respecto del tema en todas las federaciones y en los comités olímpicos nacionales.
Esto es lo que hicimos en la lucha contra el dopaje”, ya ha declarado Rogge. El C.O.I. se ha reunido con Paul Condon, ex jefe de la unidad de anticorrupción y seguridad del Consejo Internacional de Críquet, a quien han aconsejado reforzar los reglamentos contra las apuestas ilegales y el arreglo de partidos, educando y monitoreando el sistema a través de alianzas con compañías de apuestas fiables. “Las compañías de apuestas pueden darnos avisos anticipados de patrones anormales de apuestas”, explicó Rogge, quien añadió que, de ser necesario, podría alcanzarse un acuerdo con una casa de apuestas antes de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Además, el C.O.I. ya ha dejado claro que todos los participantes en la capital china tienen prohibido apostar en deportes.
Condon, por su parte, explicó que el aumento de las estafas en apuestas es el resultado de reglas que permiten apostar por el perdedor de una competencia, haciendo más lucrativo perder que ganar.
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