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BEBER BIEN

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BEBER BIEN

El Mundo del Caballo nº 078

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1. Introducción

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Pese a que el agua es un elemento fundamental de la dieta del caballo, en muchas ocasiones, no se le presta gran atención. Y sin embargo, es muy importante proporcionar al équido un agua en buenas condiciones higiénicas, en la cantidad necesaria y en el abrevadero más adecuado en función de sus necesidades.

Todos los caballos necesitan agua fresca y limpia las 24 horas del día. La cantidad de agua que un caballo tome dependerá del clima donde viva, del tipo de dieta que siga, de su edad, de su salud en general así como de su nivel de actividad.

LA IMPORTANCIA DE BEBER BIEN
Si tuviéramos que adaptar la popular expresión "somos lo que comemos" al tema de este mes, la modificaríamos dando cabida a todo lo que realmente ingerimos durante una jornada. Así, el resultado sería: "somos lo que comemos y lo que bebemos". Por lo que se refiere a la dieta del caballo, tan importante es cuidar y atender su alimentación como su hidratación y, al mismo tiempo, comprender los recursos de los que dispone este animal a la hora de mantener esta última. De este modo, se consigue minimizar el riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con la deshidratación.

¿CÓMO SE HIDRATAN LOS CABALLOS?
El porcentaje de agua que contiene el cuerpo de un caballo adulto es de un 65%. El agua, si bien no es estrictamente un nutriente, sí es el elemento más importante en su dieta. La mayor parte del agua que necesita un caballo para cubrir un parámetro de hidratación correcto procede de aquella que el animal ingiere directamente, ya sea porque se la suministramos, ya sea porque vive en estado salvaje o semi-salvaje y, por lo tanto, la encuentra en arroyos o similares. La ingesta de alimentos y de agua son actos que están directamente relacionados; en consecuencia, no beberá lo mismo un caballo que se alimente del pasto que otro ejemplar estabulado, que no tenga acceso al pasto y cuya dieta esté basada en forrajes, cereales y granulados. ¿Por qué? Pues porque el contenido en agua de los alimentos que recibirá cada uno a través de su dieta será muy distinto. El primero, encontrará una buena parte del agua que necesita para su correcta hidratación en el mismo pasto mientras que el segundo, no. Así, a este último habrá que administrarle agua constantemente; agua que deberá ser fresca, limpia y no estar contaminada. En consecuencia, es posible afirmar que la cantidad exacta de agua que debe beber un caballo en concreto a lo largo de un día dependerá del porcentaje de humedad del alimento que ingiera, del trabajo que realice y de las condiciones climáticas.

EL AGUA
Si el agua que toma un caballo proviene de un suministro privado, ésta deberá analizarse regularmente. Los análisis químicos informan sobre los niveles de minerales y sustancias químicas que contiene el agua. Así, podremos saber si estas sustancias están dentro de los niveles prescritos. Pero quizás sean más importantes los análisis microbiológicos que detectan la existencia de organismos perjudiciales en el agua. Un caballo no debería beber de un depósito de agua donde se haya detectado previamente la presencia de organismos muertos.

CONSECUENCIAS DE UN MAL ABASTECIMIENTO DE AGUA
En el más leve de los casos, un mal abastecimiento de agua puede provocar una ligera deshidratación del animal y una disminución de su rendimiento. Pero también es cierto que las cosas podrían complicarse si el nivel de deshidratación llegara a ser más severo. El ejemplar podría sufrir cólicos de dos tipos, básicamente: el espasmódico, provocado por la toma de agua fría tras un esfuerzo intenso, o el cólico por impactación intestinal, causado por tener poca agua disponible o no adecuada (mal sabor, contaminación, etc.).

EL ABREVADERO
Lo primero que se necesita para abrevar bien a un caballo es escoger el sistema de bebedero que más se adecue a sus necesidades. Dentro de la amplia gama existente en el mercado, se pueden distinguir dos tipos de productos: por un lado, el bebedero tradicional, que consistiría en un recipiente (cubo o similar) que hay que ir llenando de agua constantemente y, por el otro, el abrevadero automático que, previa instalación, se rellena automáticamente. Cada uno de ellos es perfectamente válido pero sus utilidades son distintas. El abrevadero automático es ideal para la cuadra, el paddock o el prado habitual donde vive el caballo. Aunque el agua salga de modo automático, es conveniente revisarlo con regularidad para comprobar que funciona correctamente así como para controlar la salubridad del agua.
Quizás sea el método más práctico pero encierra un pequeño defecto: no permite determinar con exactitud la cantidad total de agua que bebe el équido y, por lo tanto, no permite supervisar su grado de hidratación. En el caso del sistema tradicional, el problema anterior no se da porque de este modo sí que se puede calcular exactamente lo que bebe el equino. Este método resulta perfecto para las salidas, tanto durante una ruta ecuestre como viajando en remolque para acudir a una competición. En ambos casos es apropiado que el caballo tenga al lado del abrevadero una piedra de sal. Ello no solo le proporcionará las sales minerales necesarias para estar saludable sino que también aumentará su sensación de sed y sus ganas de beber.

EL CABALLO: UN ANIMAL RUTINARIO
El caballo es un animal rutinario, de hábitos. Y es por ello por lo que, al viajar, la regularidad en ingesta de comida y de agua que presenta en su medio natural puede verse alterada. En el caso de la hidratación, es importante proporcionarle un cubo de agua regularmente. Pero puede ser que lo rechace. En ese caso, la alternativa puede consistir en darle comida húmeda o casi líquida (zanahorias, tomates, manzanas, chirivías, nabos o patatas, entre otros), especialmente durante los viajes en remolque. Por otro lado, en una ruta ecuestre, si se percibe un escaso consumo de agua por parte del ejemplar, se le podrá endulzar el agua con alguna sustancia que la haga más apetecible. Como ser goloso que es, el équido no dudará en probarla.

DURANTE EL EJERCICIO
Si bien es importante ofrecer agua al caballo durante el viaje en remolque, también lo será hacerlo durante la competición para evitar una posible deshidratación. En efecto, cuando haga ejercicio será conveniente que el caballo beba poca cantidad pero con frecuencia. Está demostrado que el rendimiento físico mejora mucho al mantener un correcto estado de hidratación.

ALGUNOS TRUCOS FUERA DE CASA
P ara asegurarse de que el ejemplar beberá correctamente cuando está lejos de casa puede ser interesante llevar consigo su cubo preferido (algunos caballos son reacios a beber en recipientes ajenos). Por otro lado, antes de partir, es conveniente ir acostumbrando al caballo a tomar un agua distinta, pues el équido es un animal de gustos muy particulares. Para ello, se le puede añadir alguna sustancia natural (extracto de frutas, por ejemplo) que pueda disfrazar el sabor del agua de modo que sirva para darles el mismo toque a todas las aguas con las que el caballo pueda encontrarse en ruta.

CANTIDAD Y CALIDAD
No es solamente la cantidad de agua de la que dispone el caballo lo que debe preocuparnos sino que también es indispensable velar porque ésta esté limpia y fresca. Así, será necesario comprobar cada día que sigue en un estado óptimo.

1. Introducción

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1 comentarios a "BEBER BIEN":

  • frisana2 dice (19 / 07 / 2008):

    Este ariculo está muy bien, pues muchos propietarios de caballos se cren que el caballo está bien hidratado, cuando en realidad pasa tdo lo contrario.

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