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CAÍDAS: APRENDER A MINIMIZAR LOS DAÑOS
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1. Introducción
¿Es posible evitar una caída del caballo? ¿Qué tipo de caídas son las que se pueden evitar? Y las que no, ¿cómo hay que afrontarlas? ¿Influye en el rendimiento del jinete y en la reducción de riesgos el uso de un buen equipo? Responder correctamente a todas estas preguntas puede contribuir a minimizar las consecuencias de una caída o, incluso, conseguir que ésta no llegue a producirse.
Agradecimientos a Wesley Singleton - Hípica Can Caldés
Generalmente, todos somos conscientes de que practicar cualquier disciplina ecuestre comporta asumir una serie de riesgos y, entre ellos, el más temido es la caída del jinete. Por este motivo, es necesario tomar ciertas precauciones que consigan reducir dichos peligros para no sufrir daños innecesarios. Este mes nos ocupa este objetivo: intentar evitar las caídas, y en el caso de que se produzcan, reducir sus consecuencias.
LA PREVENCIÓN COMIENZA ANTES DE SUBIR AL CABALLO
El primer punto que hay que revisar es si se cuenta o no con el equipo adecuado.
• Casco: su uso es imprescindible y obligatorio en cualquier centro hípico. Con él el jinete se protege de golpes y se evitan contusiones fuertes en la cabeza por impactos contra obstáculos o en caídas. Por ejemplo, durante la práctica de disciplinas como el raid o en un simple paseo a caballo, servirá de protección frente a una rama o un tronco en altura detectado con tiempo insuficiente para poder sortearlo, y en otras disciplinas como salto o velocidad, puede darse el caso de que el jinete caiga del caballo en una posición comprometida.
• Chaleco protector: este elemento no es imprescindible, aunque normalmente es obligatorio para niños en los centros hípicos, y es muy recomendable fuera de ellos hasta cierta edad. En el caso de los adultos noveles es opcional. El chaleco tiene ventajas y desventajas a la hora de utilizarse en la práctica del deporte ecuestre. La ventaja es que protege el tronco del jinete si se produce cualquier caída, por lo que es recomendable ya que puede evitar lesiones graves. La desventaja es la posición que provoca en su cuerpo. La rigidez del chaleco fuerza una postura del tronco a veces artificial, que no favorece la interacción comunicativa entre jinete y caballo.
• Botas, pantalones largos y prendas superiores: estas prendas que, a priori, pueden parecer poco relacionadas con la seguridad, si lo están, y mucho, aunque de una manera indirecta, pues, por ejemplo, el uso de calzado abierto o blando, pantalones cortos o de tejidos poco consistentes y ropa demasiado holgada puede provocar situaciones de riesgo originadas por las malas posturas que asume el jinete para evitar molestias y rozaduras.
MONTANDO A CABALLO
La importancia de la postura
Por otro lado, la postura que se adopta durante la práctica del ejercicio ecuestre es de suma importancia a la hora de evitar lesiones de espalda o caídas. La correcta posición del cuerpo y el acompasado del mismo con los movimientos del caballo favorecerá una sincronización comunicativa óptima para evitar caídas. Un charco o un animal que se mueve son suficientes para asustar a un equino y, en ese caso, sus movimientos serán del todo irregulares. Una firme y correcta adhesión sobre la montura y acompañar sus movimientos con el cuerpo ayudará al jinete a no acabar en el suelo.
¿Qué hacer si la caída resulta inevitable?
Es importante poder prevenir una circunstancia de peligro durante el ejercicio para reaccionar antes de que no se pueda controlar la situación, ya que ello podría conllevar sufrir una caída no controlada, pasiva o involuntaria, aumentando así la probabilidad de graves lesiones. Por tanto, el jinete debe tratar de identificar las situaciones incontrolables y actuar bajando del caballo de la manera más segura posible. También hay que tener en cuenta que habrá otras situaciones en las que la caída voluntaria es inviable. Cuando se tenga claro que es necesario bajar del caballo (ya sea trotando o galopando), será de gran utilidad seguir los siguientes pasos:
1. Soltar los estribos y dejar los pies sueltos. De este modo se evita que, al caer, se queden los pies trabados y ser arrastrados por el caballo.
2. Aligerar la presión de la riendas y soltarlas, para no provocar todavía más movimientos bruscos en el caballo y para que no queden enredadas en las manos al caer.
3. Acercarse a la cruz del caballo mediante la inclinación del tronco, en el último momento, e intentar bajar del ejemplar como si se tratara de una situación normal, como cuando se termina un ejercicio. La inclinación del tronco hace que se pueda utilizar el cuerpo del caballo como resorte y que el jinete pueda impulsarse para caer adecuadamente. De este modo se cae lateralmente y lejos del équido, evitando, así, posibles pisotones.
Uno de los objetivos es intentar caer de pie, aunque más tarde la inercia de avance lleve al suelo. Dejarse caer directamente en otra posición podría provocar lesiones más graves en el cuerpo. Por otra parte, podría ser que, irremediablemente, el jinete cayera por encima de la cabeza del caballo. En este caso hay que intentar agrupar el cuerpo para rodar lejos del ejemplar al caer. El primer impacto será menor y se conseguirá una caída gradual.
DESPUÉS DE LA CAÍDA
Una vez en el suelo, el jinete debe analizar la situación. Primero, controlará su respiración, seguramente bastante acelerada, inspirando y expirando profundamente con la boca abierta para bajar el ritmo cardiaco. Acto seguido, debe efectuar, por partes, movimientos lentos para detectar posibles lesiones. Por último, y una vez incorporado, es conveniente que camine unos minutos para desentumecer los músculos y que éstos no queden agarrotados.
EJERCICIOS DE CAÍDA PROGRAMADA
Realizar ejercicios y ensayar caídas debe formar parte de la formación ecuestre del jinete. Esto le ayudará a afrontar con mayor facilidad una caída real a la vez que minimizará los daños que se puedan acabar sufriendo. Éste es el único modo de prevenir grandes lesiones pues, en ocasiones, las caídas son inevitables.
1. Introducción
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