ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Adolf Cabané
1. Editorial
En tiempos de bonanza para el Caballo de Pura Raza Española, nuestro P.R.E., en una de las asociaciones que rigen sus destinos, la Asociación Nacional de Criadores de Caballos de Pura Raza Española (A.N.C.C.E.), andan las aguas más que revueltas. Ya les hacía una leve referencia en la edición anterior desde esta misma tribuna y en el artículo dedicado a la Feria del Caballo Español por excelencia, el S.I.C.A.B. sevillano.
Desde la publicación de nuestra anterior edición a ésta, se han producido una serie de hechos que en nada benefician al Caballo Español. La división y la confrontación no llevan a nada bueno.
Ahora que, por fin, se había autorizado a la A.N.C.C.E. para la llevanza del Libro Genealógico de la raza después de años y años luchando por ello y de miles de reuniones encaminadas, todas ellas, a obtener el reconocimiento y el “permiso” de la oficialidad para tan importante concesión, va y, a partir del salón anteriormente citada, salen a relucir decenas de trapos sucios que acaba todo ello con dimisiones, ceses, presentación de querellas y demás monsergas que en nada benefician al Caballo Español.
¿No se supone que todos los que están metidos en este barco buscan lo mejor para el P.R.E.? Pues visto lo visto, nadie lo diría. El tiempo, sin duda y una vez más, pondrá las cosas y a las personas en su sitio. Pero mientras dura todo ello, hay que procurar que todo lo conseguido hasta ahora por esta raza dentro y fuera de nuestras fronteras, se mantenga inalterable y siga la dinámica ascendente iniciada hace unos años. Ha costado demasiado tiempo y esfuerzo el reconocimiento de nuestro P.R.E. a todos los niveles para que unas disputas, algunas de ellas particulares, puedan llevar a la ruina una de las mejores razas equinas del mundo.
Pero estas disputas quedan en mera anécdota cuando a uno le llega la noticia del fallecimiento de una persona vinculada al mundo del caballo.
El pasado lunes 14 de enero falleció en Madrid Luís de la Ossa, codirector del Hospital Veterinario Sierra de Madrid (institución modélica colaboradora de nuestra revista). La vida es tremendamente injusta y uno se plantea el por qué de muchas cosas demasiadas veces. Luis, verdadero motor de este hospital madrileño, trabajador incansable, luchador nato y, como dicen en la tierra de caballos por excelencia, buena gente donde los haya, nos ha dejado físicamente para siempre. Pero las aptitudes anteriormente reseñadas nos deben acompañar en nuestro día a día. Sus inquietudes y, cómo no, sus proyectos e ideas, deben servirnos de estímulo a todos los que hemos tenido la suerte de conocerle.
Ni “su” Hospital ni el entorno ecuestre nacional será el mismo sin él, pero su recuerdo ha de servirnos para avanzar con decisión y paso firme, tal y como él hizo durante su lamentablemente corta vida.
1. Editorial
Para dejar un comentario regístrate o accede si ya eres usuario.
Publicaciones online de MC Ediciones, S.A.MC Ediciones
© 2008 MC Ediciones, S.A. | Powered by Newcomlab