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CRÍA Y RECUPERACIÓN DEL RUC CATALÁ
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1. Introducción
Ni más ni menos que 40 años lleva Joan Gassó dedicado en cuerpo y alma a algo más que un sueño, el Ruc, Burro o Guarà Català. Él sí vio claro que, de no hacer algo, esta emblemática raza asina originaria de su tierra tenía los días contados.
Y fue así como adquirió un grupo de más de 30 burras, muchas de ellas, y tal y como él mismo dice, de demasiada edad, con las que sólo consiguió 3 crías al año siguiente y gracias a la inestimable colaboración del ejército, puesto que lo difícil era obtener un macho cualificado. De esta manera, empezó una aventura que, gracias a su trabajo y al de su hijo Joan, ha hecho que, hoy en día, la conservación de la raza esté asegurada. Pero, además, con ejemplares de altísima calidad. Muchos han sido los interesados en la “teórica” preservación de esta raza autóctona catalana, pero escasas (por no decir nulas) las ayudas recibidas por la familia Gassó para poder desarrollar esta actividad con una mayor holgura. No hay que olvidar que, en las instalaciones que poseen en Fuives, en el término municipal de Olvan, comarca del Berguedà, en pleno corazón de Cataluña y a menos de 100 kilómetros de Barcelona, viven más de 150 cabezas de ganado entre sementales, burras y pollinos, y que todos ellos tienen la sana costumbre de comer cada día. Además, todos y cada uno de los ejemplares que viven en la finca están perfectamente vacunados, desparasitados e identificados con microchip. Por supuesto que todo ello genera una serie de dispendios que difícilmente puede sufragar la venta de estos productos, pero, desde el inicio, los Gassó han antepuesto su verdadero interés en preservar algo que siempre han sentido muy suyo.
EL MAYOR CENTRO MUNDIAL DEL BURRO CATALÁ
La casa de Fuives, con partes de la misma que datan del siglo X, ofrece, además de un paisaje típicamente mediterráneo y del mayor centro mundial del Burro Català, una serie de actividades complementarias a la cría. Así, son multitud los autocares que llegan a Olvan, mayoritariamente con escolares o jubilados ansiosos de ver qué es lo que en este rincón de mundo se “cuece”. Visitas guiadas, audiovisuales, un ecomuseo y un área de picnic permiten al visitante conocer sobre el terreno y en primera persona lo mucho y bien que se ha trabajado y se sigue trabajando en aras de conservar y mejorar una de las razas de asnos más importantes del mundo. El Ruc, Burro o Guarà Català (Burro o Garañón Catalán) desde siempre ha sido motivo de admiración allí donde ha pisado. No en vano fueron cientos los ejemplares que fueron hasta América y colaboraron, y de qué manera, en hacer grande a aquel país, básicamente a través de cruces con yeguas autóctonas dando lugar a mulos y mulas de gran tamaño, resistencia y poderío. Esta misma práctica ha llevado a los Gassó a tener como clientes a franceses, suizos o alemanes dispuestos a mejorar algunas de las características de sus caballos, aún sabiendo que el producto resultante es estéril. También cuentan como clientes con algunos ganaderos del sur de España y, cómo no, con algunos particulares deseosos de tener a modo de divertimento o hobby a uno de estos extraordinarios ejemplares.
FORTALEZA, RUSTICIDAD Y TEMPERAMENTO ENÉRGICO
La enorme alzada del Ruc (de 1,35 m hasta los 1,65 m a la cruz), su extremada fortaleza, su rusticidad, su temperamento enérgico pero plácido a la vez y su capacidad para el trabajo han ayudado a la expansión de esta raza originaria, además de la zona del Berguedá, de la vecina comarca de Osona, cuya capital es la ciudad de Vic. Esta zona de la Cataluña central los vio nacer, y con los años y gracias al esfuerzo de los Gassó, aún tenemos la oportunidad de poder admirar en todo su esplendor la estampa negra del Ruc, con sus típicas pinceladas blanco-plateadas en morro, alrededor de los ojos, bajo vientre, parte anterior del pecho, ingles y axilas.
CON MUCHO TRABAJO Y SACRIFICIO
Merece la pena charlar con los responsables de esta maravilla, dejarles que relaten lo mucho que ha costado llegar hasta aquí y escuchar con qué pasión viven el día a día de su explotación. A las puertas de la primavera, libreta de control en ristre, empiezan a vigilar los vientres de las burras que, en menos de dos meses, iniciarán una de las épocas de mayor intranquilidad pero de mayor emoción del año como lo son las semanas de los nacimientos, y así, seguirán mostrando al mundo una de las razas de asnos más atractivas de cuantas uno pueda admirar. Si en nuestros días aún podemos ver la estilizada silueta del Ruc Català coronada con sus largas y fuertes orejas, no les quepa ninguna duda que los máximos “culpables” de ello son los Gassó, padre e hijo, los cuales, con toneladas de voluntad y esfuerzo (a todos los niveles), cientos de horas de trabajo y dedicación y miles de horas de estudio, han hecho de Fuives el mayor y mejor centro de conservación y estudio del Burro Català del mundo.
1. Introducción
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