ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos J. I. Castello
1. Introducción
Jinete para unos, piloto para otros, el driver es aquel personaje desconocido capaz de acelerar su carro hasta los 50 kilómetros por hora según manda el oficio: sacrificio, riesgo y afición.
Verlos correr impresiona. Sentados en su sulky o cabriol, de 13 kilos de peso, con las piernas en alto y acelerando hasta los 50 kilómetros por hora entre achuchones, resoplidos y fustazos. Mucho riesgo para tan poco premio: la de driver (jinete o piloto) es una de las profesiones más sacrificadas y anónimas de las disciplinas hípicas, al menos en nuestro país, pues en Francia, Suecia o Estados Unidos está plenamente reconocida. Todo cuanto se pueda hablar sobre la profesionalidad del driver en España tiene su referente en las Islas Baleares. Allí es donde se encuentran los hipódromos, los caballos, la afición, las apuestas y los profesionales para disputar las carreras de trotones. E, incluso las escuelas, con cursos para profesionalizar este deporte hasta los limites que marca su popularidad.
DESDE LA ADOLESCENCIA
Hombre o mujer, quién quiera convertirse en driver puede hacerlo a partir de los 13 años. Las carreras de trotones no requieren unas facultades físicas fuera de lo común y el hecho de que el peso del piloto no sea determinante también es significativo. Aún así, entre 60 y 70 kilogramos es lo ideal. Tampoco es necesaria una fuerza extraordinaria o una edad concreta. Basta recordar que actualmente se permite competir hasta los 70 años. La Federación Balear de Trote (F.B.T.) organiza unos cursos teóricos y prácticos gratuitos para iniciarse en esta actividad hípica. A partir de los 13 años es posible matricularse en Manacor o Mallorca y recibir durante tres meses las clases pertinentes, una sesión a la semana, por parte de un profesorado cualificado. Después de la parte teórica, donde se explican, sobre todo, cuáles son las aptitudes que requiere la disciplina (técnica, destreza y equitación), se pasa a la pista para aprender a manejar el sulky (el pequeño carro que se engancha al caballo y sobre el que se sienta el jockey), conocer los herrajes y trotar sobre la pista. La escasa afición y la debilitada figura del driver-profesional en España —58 profesionales, 151 amateurs y 53 aprendices—, obliga a que estos pilotos deban ser, además, propietarios, preparadores o mozos, lo que aún acrecenta más su imagen de individuo anónimo para el resto de la gente. Hay que pensar que un driver profesional se lleva el 10% del premio en juego, un 30% si además es preparador, y que en España las carreras se pagan, por lo general, entre 3.000 y 150 euros al caballo ganador.
MANDA EL REGLAMENTO
Esta profesión se rige por una normativa que determina las condiciones necesarias para participar en las carreras de trotones. El reglamento de la Federación Nacional de Trote española es muy claro. En su artículo 116 indica que ningún caballo puede correr en las carreras que se rigen por el Código de carreras de caballos al trote si no es conducido:
1. Por una persona aceptada por la Junta Directiva en calidad de amateur o gentleman.
2. Por un driver (jockey) provisto de su licencia correspondiente.
3. Por un aprendiz que tenga licencia concedida al efecto.
Para montar en la calidad de amateur es preciso tener más de 18 años de edad. La autorización para competir se pide por escrito a los comisarios de la federación, acompañando documentos y la cantidad establecida por el Boletín Oficial para el año en curso. Todo amateur puede solicitar el cambio de licencia a driver cuando lleve en su haber 15 victorias. Pero que quede claro: si recibe bajo cualquier forma una retribución por haber montado un caballo, es inhabilitado para volver a montar en calidad de amateur. Para ser admitido como driver es preciso tener más de 18 años y haber obtenido 15 victorias, por lo menos.
El driver que tenga licencia para montar en otros países autorizados por las sociedades cuya representación sea la misma que la federación nacional de trote podrá competir presentado dicha licencia y un certificado de que no se encuentra sancionado. Después, deberá abonar una cantidad para el año en curso.
En cuanto a la calidad de driver-entrenador, algo muy habitual en las carreras de trote, cuando se da esta situación, el driver no puede montar ningún caballo que no haya sido preparado por él en una carrera en la que tomen parte uno o varios de los ejemplares que están bajo su tutela.
Por su parte, el driver que posea un caballo, ya sea parcialmente o en su totalidad, no podrá montar otro ejemplar que no sea el suyo en las carreras en que tome parte dicho animal. Por último, los aprendices deben tener más de 13 años y menos de 24, y no pueden haber ganado ninguna carrera pública antes de su inscripción. Todo aprendiz de 18 años o más puede solicitar el cambio de licencia a driver cuando lleve en su haber más de 15 victorias.
BAJO LUPA
El reglamento prevé penalizar a quien se salte la normativa de la profesión. Los comisarios de carreras ya no solo retiran la licencia únicamente a aquel jockey que cometa cualquier infracción de las señaladas en el presente Código sino que, además, al que tome dinero de otra persona que no sea la que le emplea para montar y al que monte en una carrera pública cuyo programa no se haya publicado en el Boletín Oficial.
Asimismo, un driver no puede reclamar mayores gastos de viaje o indemnizaciones por estancias fuera de su residencia habitual que los previamente acordados con el propietario que le contrate. Las cantidades que se le adeuden deberán serle satisfechas antes de concluir el año, pudiendo, pasado este plazo, exponer sus quejas a los comisarios de la federación.
FRANCIA: UNA PROFESIÓN RECONOCIDA
Las carreras de trotones en Francia gozan de gran popularidad. Constituyen, con el galope, una de las industrias punteras por su volumen de apuestas, número de empleos e instalaciones.
Entre los profesionales de este sector destaca la figura del “lad-driver”. Este individuo (mozo de cuadras) es el encargado del cuidado y entrenamiento de los trotones. Ejecuta las órdenes del entrenador y supervisa detenidamente el estado del material y de los caballos que tiene a su cargo. Monta cada día a los ejemplares en entrenamiento y se responsabiliza de la manutención y transporte de los trotones: alimentación, aseo, boxes, viajes, etcétera. Pero, además, puede conducir el sulky en las carreras compitiendo como driver, siempre y cuando sean pruebas reservadas para ellos y presente la licencia correspondiente. Este lad-driver es una figura muy respetada en Francia. Su profesión está regulada y se le exigen unas condiciones físicas y competencias únicas. Puede hacer carrera: de simple lad (mozo), a laddriver y, finalmente, a driver. Todo dependerá de su habilidad en el trabajo y de sus aptitudes para la competición. Hay escuelas francesas que se encargan de formar a estos mozos diplomándolos con los títulos C.A.P.A. (estudios profesionales de laddiver), B.E.P.A. (actividades hípicas de trote), B.A.C. P.R.O. (producción de caballos), etcétera. Estos diplomas son los argumentos más decisivos para su definitiva selección.
MÁS INFORMACIÓN
Federación Balear de Trote
Manuel Azaña, 3 2º1ª
07006 Palma de Mallorca
Tel. 971.46.85.08
www.fbtrot.com
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