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EL ACOSO Y DERRIBO CONTADO POR UN CAMPEÓN

El Mundo del Caballo nº 083

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El jinete sevillano nos presenta su visión particular de esta antiquísima tradición de faena de campo a caballo. Una modalidad de deporte ecuestre, nacida de las técnicas de cría de ganado bravo, que disfruta de un gran momento de auge en nuestro país.

Se llama Manuel Cañaveral y es uno de nuestros mejores jinetes de Acoso y derribo. Y de casta le viene al galgo, pues los fines de semana de su infancia, este sevillano los pasaba en la finca de labor y ganadera de su padre, Juan Cañaveral Valdés, gran aficionado a esta disciplina.
Desde muy pequeño, a Manuel le atrajeron especialmente los caballos, y siempre quería seguir a su padre o a los vaqueros cada vez que se iban por la mañana temprano a apartar vacas o destetarlas. “Cuando ya empiezas a montar te va entrando el gusanillo y quieres ir a más; al principio, no puedes con el palo, le vas dando algún que otro culatazo (tumbar la vaca de lado), y con paciencia y constancia vas mejorando”. De genes puros ecuestres, todos en su casa son aficionados al caballo, ya sea al acoso o al rejoneo.
Además, por vecinos de finca los Cañaveral tenían al clan Buendía, gente a la que Manuel quiere mucho y considera su propia familia. De hecho, él tomó la alternativa con Javier Buendía como amparador en la finca de éste, famosa por sus complicados “tentaderos”. De todos los Buendía, sentía predilección por el estilo de Luis Felipe.

TRADICIÓN Y DEPORTE
Manuel nos explica que el Acoso y derribo ha sido siempre una parte importantísima en la cría de ganado bravo, pues sirve para testar la bravura del mismo, sus cualidades o defectos, empuje, galope o la querencia de los erales a buscar la lucha. Los ejemplares que pasaban la criba se llevaban a una retienta a la plaza, o bien se toreaban directamente para dejarlos luego como sementales.
La edad ideal para acosar a los novillos es a los dos años, aún “con carnes de campo”; con un toro fuerte esto no sería posible.
En cuanto a la disciplina deportiva como tal, la Real Federación Hípica Española define el Acoso y derribo como una modalidad hípica que “consiste en realizar el trabajo con las reses bravas en el campo” sobre un terreno con galopaderos de varios kilómetros. “La competición se realiza por parejas (colleras) y cada participante debe ir provisto de una garrocha para derribar a la res. Cada derribo de una res puntúa según haya caído”.
Así pues, el Acoso y derribo es un trabajo fino y disimulado a fin de no estropear el ganado, evitando que más adelante pueda hacer memoria y recortar o identificar al jinete. Los concursos actuales suelen durar un par de días, y se exige una pista de una longitud de seiscientos cincuenta metros aproximadamente para poder correr el ganado y tratar de provocar dos volteretas.
Este difícil movimiento se ejecuta empujando con la garrocha sobre la palometa del eral, (parte donde nace el rabo), abriendo el ángulo necesario con el caballo para que se imprima la fuerza necesaria y los aproximadamente 600 kilos de vaca rueden; la velocidad y la inercia hacen el resto, es pura física. Cada participante acosa una vaca brava y otra mansa cada día. Las primeras suelen ser más pequeñas y rápidas, y tienen una o dos volteretas; aunque las mansas engañan y andan más de lo que se espera de ellas. Además, procuran emplearse menos, pues se agarran más al suelo, lo que complica el empuje del caballo al chocarse contra un muro. Éstas se derriban tres veces durante el recorrido.
La voltereta se puntúa con seis puntos y la “echada” (caída de costado) con tres puntos. Después, hay penalizaciones como cuando no se toca carne en una acometida (un punto negativo), por no tocar la vaca en toda la carrera (diez puntos negativos), el “marronazo”, que es cuando no se consigue el derribo del animal empujándolo (seis puntos negativos), o derribar antes de la línea de partida o después de la de salida (“echada” un punto y voltereta cinco puntos negativos). Es muy importante saber acosar y derribar en distancias determinadas. De no hacerlo, las vacas pueden complicar mucho la labor.
El hecho de no darles la voltereta en su distancia y dejarlas coger aire puede volverlas “bronquitas” y que busquen la pelea o desarrollen su fuerza en detrimento de la labor de la collera. Manuel destaca la figura del “amparador” como pieza fundamental del trabajo de equipo (en su caso se trata de Juan Orozco Bernal).
Esta figura aporta el cincuenta por ciento del mérito, ya que es el encargado de medir la fuerza de la vaca, quitarle velocidad sin dañarla, agobiarla y dejarla que se oriente a la vez, así como darle aire o cansarla lo justo para que ofrezca luego volteretas. Este trabajo no se ve desde la grada –el público cuenta volteretas–, pero es, sin duda, lo que más se disfruta.

EL CABALLO
Analizando las diferentes razas aptas para el Acoso y derribo, Manuel encuentra en el Caballo Español resistencia y mucho corazón, destacando su nobleza, por supuesto, fundamental para las faenas típicas de campo. En cuanto al Hispano-árabe, éste incluso supera al primero en resistencia “bestial”, según Manuel; si a eso le añadimos su excelente velocidad, se convierte en un ejemplar muy completo para el trabajo con las vacas.
El Lusitano, por su parte, se está descubriendo como un gran équido, polivalente y con muchas virtudes. La más importante es su buena cabeza, que le hace aprender muy rápido y ahorrar, por lo tanto, mucho tiempo de doma. Por ultimo, en este análisis de razas apropiadas, Manuel opina que el Inglés es una buena opción de cruce para refrescar la liga. De cualquier forma, para el jinete la montura ideal sería un macho cruzado con alguna de estas razas pero con, al menos, un 50 por ciento de sangre española. Para el entrenamiento de estos caballos es importante tener paciencia y mucha constancia en la actividad de la cuadra.
Es importante dominar al ejemplar, y para ello, nada mejor que mucha doma y trabajo de campo para familiarizar al máximo a nuestro animal con el ganado. El campeón nos explica, literalmente, que es vital tener a nuestro caballo sometido y bien controlado en cada orden determinada, hay que “tenerlo en la mano”; además, ayuda mucho que él mismo sepa quitarse a tiempo del peligro (embroque).

EL JINETE
Si pretendemos convertirnos en buenos jinetes para este deporte deberemos llevar dentro una buena dosis de afición, independientemente de que seamos mejores como garrochistas o como caballistas. Se hace fundamental tener “buenas manos y pies”, un tacto fino con el caballo y una correcta colocación.
Pese a que en los lances se producen fuertes choques con los erales, no es tan importante tener demasiada fuerza física. Éste es un deporte de habilidad y maña, y cualquier persona con práctica puede provocar la voltereta de la vaca, siempre y cuando se ejecute bien la técnica del derribo.
La equipación necesaria y recomendada por Manuel para el Acoso y derribo no es otra que la normalmente utilizada en las faenas camperas: silla y cabezada vaquera, sajones y la garrocha. Una bonita estampa tradicional de los campos españoles que nunca se debería perder.

BUENOS TIEMPOS PARA LOS GARROCHISTAS
Manuel se alegra de que la afición al Acoso y derribo vaya “hacia arriba”, como él mismo nos dice embalado. Hoy en día es muy asequible echar un buen rato de campo alquilando becerros en “correderas” adecuadas.
Teniendo amigos aficionados, caballos y un van, todo lo que necesitamos son ganas para ir a pasar una tarde divertida al campo. Esta disciplina ya no es una práctica exclusiva de ganaderos y gente con fincas sino que, actualmente, acosan cada vez más aficionados, ya sean banqueros, abogados, o gente que, simplemente, disfruta con los caballos. Desde hace un tiempo, sale muchísima cantera nueva y buena, y están apareciendo muchos jinetes que se desenvuelven bien en concurso.
Pero a juicio de Manuel, no se trata sólo de conseguir volteretas, sino que hay que cuidar más la calidad de la monta de cara al espectáculo.
También se queja del excesivo número de competidores en estos concursos –40 ó 50 colleras habitualmente–, algo cansado y aburrido de cara al espectador. La zonas de España donde nos será más fácil practicar este tradicional deporte son Andalucía y Extremadura, aunque se está viviendo un importante incremento de aficionados en Castilla-León.

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2 comentarios a "EL ACOSO Y DERRIBO CONTADO POR UN CAMPEÓN":

  • jose (Anónimo)  dice (31 / 08 / 2009):

    ola soi un gran aficionado al mundo del caballo y me gustaria meterme en este deporte k m aconsejais??

  • luis manuel garcia lopez (Anónimo)  dice (29 / 07 / 2009):

    hola amigo como estas me llamo luis manuel quiero amigo de otras cuidades

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