Volver

Portada » Práctica y consejos » Práctica y consejos » EL MANEJO DEL CABALLO EN LA CUADRA

Etiquetas

Aseo   boxes   Bruza   cepillado   Cuadra   escarbacascos   Higiene  

EL MANEJO DEL CABALLO EN LA CUADRA

El Mundo del Caballo nº 088

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  E. Bouisset,  Judith Aguilar  Fotos  E. Bouisset,  Judith Aguilar 

1. Introducción2. Más información

cerrarEnviar este artículo a un amigo:

Datos de tu amigo:

Tus datos (para poder indicar quién se lo manda):

Hacerse cargo de un caballo es una gran responsabilidad. Éste necesita atenciones constantes, regularidad en los cuidados y practicar ejercicio a diario. A continuación, presentamos un resumen de las tareas más importantes que hay que llevar a cabo en la cuadra, con el objetivo de tener al équido en las mejores condiciones.

Los caballos son animales de costumbres. Se habitúan a una rutina y puede llegar a molestarles mucho que ésta sea perturbada. Por ello, es importante mantenerla a rajatabla. Este concepto no sólo debe aplicarse en cuestión de horarios, sino que también se refiere al modo en que se abordan las tareas. Por ejemplo, a la hora de equipar al ejemplar para empezar a hacer ejercicio (ya sea darle cuerda, ponerle la silla, etcétera), el jinete deberá hacerlo siguiendo siempre la misma secuencia de acciones. De este modo se evitará que el équido adopte vicios por malas costumbres.

TAREAS A REALIZAR EN UNA CUADRA
Las tareas que hay que realizar en la cuadra (dejando a un lado el apartado de la alimentación, que no trataremos en este artículo) son varias y de distinta índole. Las más importantes, sin embargo, comportan: limpiar el box y la cama, asear al caballo, atarlo y equiparlo, ponerle una manta y colocarle las vendas y - o protectores (ya sean de descanso, de trabajo o de cola). Veámoslas:

Cuestión de Boxes
Ni todas las cuadras son iguales, ni todas disponen de las mismas instalaciones. Pero si tenemos espacio suficiente, resulta muy útil distribuir la cuadra en boxes. En cada uno se ubica a un solo caballo (o a una yegua con rastra) y, de este modo, se puede colocar a los ejemplares tanto en función de sus afinidades como por necesidades (hembras y sementales es mejor que estén separados). Por otro lado, también es interesante contar con un box de cuarentena en el que, provisionalmente, aislar a los ejemplares enfermos. Los boxes también pueden usarse para realizar las tareas de aseo del caballo cuando no es posible hacerlas en el exterior (debido al frío, lluvia...) o para llevar a cabo os tratamientos veterinarios, el herraje o la limpieza de los cascos sin llenar toda la cuadra de polvo.

La limpieza de la cama
Para que un caballo este cómodo en su box, la cama deberá estar limpia y libre de estiércol. Es por esta razón que hay que limpiarla a diario, retirando la suciedad (heces y orines) más superficial. Una vez por semana, además, se debe proceder a renovar la paja o viruta y desinfectar el suelo y paredes. Cuando vuelva de su rutina de ejercicio, el caballo agradecerá encontrar un box limpio y provisto con algo de heno y agua fresca.

El aseo del ejemplar
La limpieza es una de las tareas físicas más duras de las que comprenden los distintos cuidados del caballo. Una razón más para que el jinete trate siempre de mantenerse en forma. Y es que el aseo del équido es una parte muy importante de las rutinas de cuadra. Por un lado, sirve para mantener sanos el pelo y la piel del animal, permitiendo que continúen realizando su función protectora natural (la epidermis es una auténtica barrera defensiva frente a las agresiones del exterior). La piel, en efecto, actúa como un potente aislante que permite al ejemplar mantener una óptima temperatura corporal todo el año (en invierno, el pelaje, más espeso, le da calor; en verano, dicho pelo cae, facilitando que el animal pueda refrigerarse). A través del sudor, además, el équido elimina sustancias nocivas. Las herramientas de mayor interés a la hora de asear a un caballo son:
- Cepillo de raíces (para eliminar barro seco y estiércol)
- Bruza (para eliminar la grasa, la caspa y la suciedad, en general)
- Cepillo de agua (para mojar y peinar el tupé, la crin y la cola)
- Esponja húmeda (para limpiar y refrescar las partes sensibles)
- Trapo (para dar brillo al final)
- Trapo áspero (para eliminar la suciedad y pelos)
- Cuchillo de sudor (para eliminar el exceso de sudor o de agua)

Cepillado



















La limpieza completa se realiza normalmente después de trabajar, cuando el caballo está seco pero todavía un poco caliente. Así, el barro y el polvo se sueltan más fácilmente. Dependiendo del grado de suciedad del animal, se le podrá cepillar en seco o ducharle con una manguera. En el segundo caso, se deberá prestar máxima atención en secarlo rápidamente, especialmente su dorso, tercio posterior, orejas y extremidades (sobre todo las cuartillas y los talones). Si por alguna razón el jinete no tuviera tiempo de limpiar a su caballo adecuadamente tras la sesión de trabajo, lo mínimo indispensable para salir provisionalmente del paso consiste en limpiarle los cascos con el escarbacascos (no menos de una vez al día). De este modo, también se comprueba el estado de las herraduras y se puede calcular la fecha en la que el équido deberá volver a ser herrado. La limpieza e inspección diarias sirven para evitar contratiempos y sólo conllevan 5 minutos. Es aconsejable que el jinete lleve consigo un limpia cascos plegable cuando salga al campo. Si el caballo empieza a cojear de repente, puede que se le haya quedado enganchada una piedra; con el limpia cascos podrá quitársela.

Agradecimientos a: Hípic Center Can Caldés

Atar y equipar al caballo
Saber atar a un caballo es imprescindible para realizar tareas como asearlo, ponerle la silla, etcétera. Si se le dejara suelto, podría llegar a dar coces, pisar el equipo o escaparse. Por ello, hay que coger al caballo hablándole suavemente y pasar, a continuación, la cuerda de la cabezada sobre su cuello, ponerle la cabezada de cuadra y, después, atarle mediante un nudo corredero que se desate fácilmente. El nudo no se hará directamente sobre la argolla, sino sobre una cuerdecita que irá, a su vez, atada a la argolla de la pared. Esta cuerdecita funciona como un elemento de seguridad que se partirá si el caballo se asusta, evitando que al dar un tirón éste se haga daño, arranque dicha argolla de la pared o rompa la cabezada de cuadra. En cuanto al equipo, subrayar que vale la pena adquirir material de calidad. Así, nos ahorraremos sustos innecesarios. A la hora de equipar al caballo (según la disciplina que realice, cada jinete usará un tipo de equipación u otra) hay que hacerlo como si de un ritual se tratara: siguiendo cada vez los mismos pasos para que el ejemplar se acostumbre a esta rutina y se vaya mentalizando de que ha llegado la hora de hacer deporte. De este modo, antes que nada, el jinete le colocará al caballo la cabezada de cuadra y, tras atarlo con una cuerda, le llevará a la mano hasta el sitio escogido (que, a ser posible, siempre será el mismo) en el que ponerle la silla. Tras atarle a una argolla, le colocará, primero, el sudadero y, después, la montura (que previamente habrá llevado hasta allí con los estribos y la cincha recogidos). La silla se coloca por el flanco izquierdo del animal, elevándola por encima de la cruz y asentándola, después, con suavidad hasta encontrar el punto más bajo en el dorso del caballo. A continuación, se cincha al ejemplar. Éste suele hinchar su abdomen al realizar esta acción. Por eso, es conveniente volver a apretar la cincha después de haber dado unos pasos. Es importante comprobar que la silla se ajusta correctamente a la morfología del equino, ya que es muy fácil que ésta produzca rozaduras a la altura de la cruz. Un truco que demuestra que la montura está bien adaptada: hay que poder introducir los dedos entre la parte delantera de la silla y el cuerpo del animal, sin jinete montado. Para quitar la silla se suben los estribos hasta el final de las acciones, las riendas se pasan por encima de la cabeza para sujetar al caballo mientras se afloja la cincha. Se levanta la silla y se retira.

El ritual para equipar al caballo incluye: primero, colocar el sudadero; segundo, adaptar la silla al dorso del ejemplar; y, por último, cincharlo. Vale la pena adquirir material de calidad para ahorrarse sustos innecesarios.
Primer pasoSegundo Paso












Tercer Paso Cuarto Paso














Utilización de mantas vendas y protectores
Los caballos estabulados suelen esquilarse en invierno y, como en el box no pueden moverse demasiado, necesitan un abrigo extra que les ayude a mantener una temperatura corporal adecuada. También es aconsejable mantener abrigados a los caballos que tengan que trabajar mucho, aunque es muy importante secarlos después del entrenamiento para asegurarse de que no cojan frío. Así, la oferta de mantas en el mercado se adapta a las necesidades de cada uno: mantas de trabajo, de reposo, de transporte, etcétera. Por último, añadir que, asimismo, existen diversos tipos de vendas (dejando a un lado las de transporte), como son las vendas de descanso y las vendas de trabajo. Las primeras dan calor y protegen las extremidades del caballo (son aconsejables para animales delicados y muy valiosos). Contribuyen a reducir hinchazones. Normalmente se usan en el box tras una jornada de ejercicio o competición. Hay que tener mucho cuidado al colocarlas. No deben estar ni muy sueltas ni muy prietas, para que no lastimen la piel del ejemplar ni obstruyan la circulación de esa zona. Las vendas de trabajo, por su parte, se usan como protección durante el ejercicio. En lugar de las vendas hay jinetes que usan protectores, pues son mucho más fáciles de colocar.

COLOCAR Y RETIRAR LA CABEZADA
Para poner la cabezada, primero hay que cogerla de la testera con la mano izquierda. Al igual que con la silla, hay que acercarse al animal por su flanco izquierdo, poniéndose al lado de su cuello, mirando hacia delante. A continuación, se apoya la mano derecha en el hueso nasal, abrazando la cabeza, después de haber pasado las riendas por encima de la testera. Con la mano derecha que abraza la cabeza, se sujeta la cabezada por su parte superior y se introduce el bocado en la boca con la mano izquierda. Si es necesario, se puede forzar al caballo a abrir la boca introduciendo el pulgar izquierdo a la altura de la comisura de los labios, donde terminan los molares, ejerciendo presión para que la abra. Se introduce el bocado. Con la mano derecha se pasan las orejas. Finalmente, se ajustan el ahogadero y la muserola (y las carrilleras, si fuese necesario). Para quitar la cabezada, se aflojan el ahogadero y la muserola. El jinete debe situarse en la misma posición en la que se colocó para poner dicha cabezada y correrá las riendas hasta la testera. A continuación, con una mano en cada lado, cogerá la cabezada por la altura de la frontalera y la retirará, de manera que la testera pase por encima de las orejas, bajándola con cuidado, hasta que el caballo suelte el bocado. Acto seguido, se colocará la cabezada de cuadra.

1. Introducción2. Más información

Puntúa el artículo
- Puntuación media 3/5 (149 votos)



Para dejar un comentario regístrate o accede si ya eres usuario.

1 comentarios a "EL MANEJO DEL CABALLO EN LA CUADRA":

  • fatima dice (01 / 10 / 2008):

    ¡Hola! tengo un caballo que al entrar ala cuadra para quitarle el cabezal empieza a brigar, no para de arrascarse en mi y un poco mas y me tira.¿Que puedo hacer para quitarle la manía?

Aviso legal - Acerca de - Contacto - Política de privacidad - Mapa Web - MC Ediciones - Passeig Sant Gervasi, 16-20 08022 - BARCELONA

Publicaciones online de MC Ediciones, S.A.MC Ediciones

© 2008 MC Ediciones, S.A. | Powered by Newcomlab