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La profesión de rejoneador es única en el orbe ecuestre y rara en los tiempos modernos. Combina vocación con profesionalidad, según la normativa del trabajador que el Registro General de Profesionales Taurinos impone, para poner en juego la vida ante el toro. Pero no siempre se corre ese riesgo en el albero. Si no hay contratos, no hay corridas. Entonces, de poco sirve la profesión. Las corridas llegan cuando el rejoneador triunfa, está en forma y se le respeta. Para eso habrá de haberse prepara

Antonio comenzó a tratar con caballos casi por inercia; desde pequeño montaba en casa muy frecuentemente, en los “correderos” o moviendo los toros de la prestigiosa ganadería Torrestrella, propiedad de su familia. “Una vez que te pica el gusanillo, éste no para de morderte hasta que decides retirarte; se convierte, sin darte cuenta, en tu profesión”. Toma la alternativa como rejoneador en 1992, junto a su tío Álvaro, su hermano Luis y Fermín Bohórquez, aunque su debut verdadero rejoneando en púb
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