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UN VERANO SIN SUSTOS (I)

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baño   calor   cuidado   moscas   repelente   tabanos   verano  

UN VERANO SIN SUSTOS (I)

El Mundo del Caballo nº 089

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Judith Aguilar  Fotos  Anna Salarich,  Judith Aguilar 

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El verano es una estación fabulosa para practicar cualquier disciplina ecuestre. El calor, el sol y el buen tiempo en general favorecen las largas salidas a caballo. El jinete deja atrás el invierno y con él los cuidados para proteger a sus monturas del frío y sus consecuencias. Llegan momentos de gran complicidad entre éste, el caballo y la Naturaleza pero, también, llega la hora de proteger a los equinos de las altas temperaturas.

Cuidados en veranoEl caballo puede ser su peor enemigo en condiciones extremas. Su voluntad de trabajar para el hombre dándolo todo significa que, a menudo, puede ir más allá de lo que es bueno para él. Entonces, es responsabilidad del jinete velar por su bienestar, sea cual sea la época del año. En verano, en concreto, tendrá que poner especial interés en evitar problemas en cuyo origen está la subida de temperaturas: cuadros de deshidratación, dermatitis o irritaciones debido a la picada de moscas y mosquitos, lesiones en los cascos, etcétera. Para lograrlo, nada mejor que prevenir, algo que debe ser una máxima imperativa para todo propietario de un équido. Sólo de este modo se conseguirá pasar un verano tranquilo y se podrá disfrutar de un caballo feliz. A continuación, enumeramos uno a uno todos los aspectos a tener en cuenta en este sentido en los tres próximos meses.




HIPERSENSIBILIDAD EQUINA A LOS INSECTOS
Conocida también como dermatitis de verano, se trata de una reacción exagerada del sistema inmunológico del caballo a la saliva que inyectan los insectos durante el proceso de picadura. La única cura a este problema pasa por prevenir dichas picadas. Hoy en día, existen muchos y diversos métodos a la hora de luchar contra toda clase de bichos. Para empezar, como primera medida se debería evitar que los caballos pasten en zonas demasiado húmedas (cerca de pantanos, ríos, etcétera) ya que la proliferación de parásitos en este medio es mayor de lo habitual. Por otro lado, es conveniente examinar al ejemplar cada día para localizar nuevas picaduras y tratarlas con lociones específicas que permitirán que sanen rápidamente. Teniendo en cuenta este primer consejo, conozcamos más de cerca cuáles son los insectos que más daño pueden causar a un caballo.

MOSCAS
Cada año, desde comienzos de junio y hasta septiembre, las moscas hacen su aparición, y con ellas comienza un periodo de incomodidad para los caballos que tratan, en vano, de deshacerse de su irritante presencia. Las moscas más molestas son las más pequeñas y negras que revolotean alrededor de la cara y bajo el vientre del animal. Normalmente se sienten atraídas por las zonas más húmedas del cuerpo del équido (a saber, mucosas: ojos, ollares, etcétera), aunque también suelen posarse en la región genital o sobre la sangre de una herida supurante. En este último caso, la presencia de estos insectos puede llegar a causar infecciones mayores, con picaduras que originan bultos, a veces, muy dolorosos. Para lograr erradicar este problema, los repelentes para moscas son una buena solución. En casos extremos, también se puede hacer uso de mosqueros y de máscaras que se colocan sobre la cara del caballo (estas segundas, además, ayudan a filtrar el polvo e impiden que las moscas y los mosquitos ataquen las zonas delicadas del rostro). Las sábanas antimoscas pueden aliviar a los ejemplares más sensibles. Todas ellas están diseñadas para mantener al caballo fresco; se secan rápidamente después de la lluvia.
Tábanos, moscas y mosquitos son la peor pesadilla de los equinos en verano.

LAS MOSCAS DEL CABALLO
Este tipo de mosca suele hacer su aparición más tarde que las normales. Se identifica fácilmente porque tiene la espalda de color naranja. Le gustan los días bochornosos y con mucha luz solar. Se puede posar en cualquier parte del cuerpo del équido y sus picadas producen bultos muy dolorosos y ampollas que se infectan con facilidad.

LOS MOSQUITOS
Las picaduras de los mosquitos son las que pueden provocar una reacción alérgica extrema en el caballo llamada hipersensibilidad a las picaduras de insectos (suele producirse una concentración de picaduras alrededor de la crin, la cola y la espalda).

LOS TÁBANOS
El problema de este tipo de mosca no es el dolor que provoca al picar sino que a través de un largo tubo pone sus huevos en diversas zonas de la piel del caballo (sobre todo en la parte inferior de las extremidades y cuello), pudiendo llegar a causar graves daños internos si el ejemplar se lame la piel. Entonces, los huevos pasarán a su sistema digestivo donde las larvas se alimentarán e incubarán antes de salir a través de las heces durante el invierno.

EL BAÑO: EL MEJOR ALIADO
El baño el mejor aliado El olor a sudor de los caballos atrae muchísimo a los insectos. Una de las mejores maneras de disminuir la cantidad de éstos por caballo es manteniendo bien limpio al ejemplar y con las heridas muy controladas. Si bien también es cierto que un jabón que contenga repelente de mosquitos puede resultar muy útil, lo más importante en sí sigue siendo que el animal se duche con regularidad (al menos una vez por semana) lavándole con un buen jabón. Posteriormente, se le dejará secar (sin que se revuelque, por lo que se le atará si es necesario) y, a continuación, se le aplicará el repelente por todo el cuerpo (evitando las zonas sensibles). Aunque el olor del caballo volverá a aparecer, con el baño y el repelente estará unas horas libre de moscas y mosquitos. A posteriori, se podrá continuar insistiendo con el repelente. El proceso para duchar a un equino es el siguiente: primero, hay que diluir el champú en un cubo de agua tibia y aplicar la mezcla jabonosa por todo el cuerpo del equino. Con un cepillo de agua se rascará su cuerpo para que el champú entre bien entre sus pelos. La cara, por su parte, deberá ser enjuagada suavemente con una esponja, intentando que no entre jabón en los ojos. Se masajeará la crin con la solución para que penetre en las raíces y se utilizará el cepillo para llevarla hasta la zona de las extremidades. A continuación, se depositará la cola del caballo dentro del cubo y se frotará hasta que la suciedad se desprenda y quede en la espuma que forma el jabón. Si conviene, se puede repetir el proceso una segunda vez. Para acabar con la ducha, se aclarará al caballo con una manguera (cuidadosamente, porque puede asustarse). El exceso de humedad tras el baño se puede eliminar usando un cortasudor, orientándolo siempre en el sentido del pelo. Conviene peinar la crin para eliminar los nudos. Es bueno dejar que el ejemplar se relaje mientras se seca tranquilamente bajo el sol. Para terminar el proceso de acicalamiento, una vez seco, se le puede cepillar para eliminar las marcas de agua y estimular el brillo de su capa.


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LOS CUIDADOS DE LA PIEL
Aparte de tener al caballo limpio y aseado con regularidad, otra de las operaciones que conlleva el periodo estival es la de inspeccionar minuciosamente su piel para detectar a tiempo posibles infecciones ocasionadas por hongos, larvas, etcétera. La mejor manera de prevenir todos estos problemas es cogiendo la costumbre de cepillarlo completamente a diario, incluida la limpieza de cascos. De este modo, el jinete debe recorrer la totalidad de su cuerpo con las manos y con el cepillo; así, podrá darse cuenta de cualquier anomalía rápidamente. Además, una limpieza a fondo favorecerá la estimulación de la producción del sebo, eliminará el polvo y activará la circulación. Por lo tanto, aunque el caballo parezca limpio, siempre hay que emplear unos minutos en un buen cepillado corporal, antes de cada monta. Por otro lado, los ojos y los ollares también sufren debido a la sequedad ambiental. Es conveniente limpiarlos con una esponja y agua limpia cada día. Así se evitará la proliferación de moscas y posibles infecciones.

PRESTAR ATENCIÓN A LOS CASCOS
Verano El periodo seco del verano puede provocar graves problemas en los cascos de los caballos. El suelo duro de esta época no es nada bueno para el sistema esqueleto-muscular del equino, especialmente en la zona del pie. Golpes, grietas en el casco, suelas contusionadas... son algunos de los males que pueden verse exacerbados durante los meses estivales. Un régimen de trabajo sensato será la mejor manera de prevenirlos. En el caso de que el animal ya tenga una lesión, deberá consultarse al veterinario para proporcionarle un tratamiento específico. Es muy importante obedecer sus instrucciones. Los trastornos en los cascos (cronificación, suelas contusionadas, entre otros) necesitan mucho tiempo para curarse al cien por cien. Hacer ejercicio antes de finalizar el tratamiento o el periodo de reposo ordenado por el veterinario puede ocasionar consecuencias terribles e irremediables para los equinos.


COMBATIR LA DESHIDRATACIÓN
La pérdida del agua del cuerpo de un caballo se dispara con las altas temperaturas y el aumento del trabajo. Cuando el sudor se excreta se pierden minerales y llega un momento en que el cuerpo lucha contra los desequilibrios y deficiencias que esto provoca. El resultado suele ser un aumento de la fatiga y de la debilidad muscular del ejemplar. Si ésta llega a ignorarse, se puede generar estrés por calor, teniendo como consecuencia la pérdida de la capacidad del caballo para controlar la temperatura de su cuerpo, procediendo a jadear y empeorando la situación. Esto puede suponer la muerte del animal si no se le refresca y se le baja la temperatura rápidamente. Es imprescindible vigilar continuamente la cantidad de agua que toma el caballo en días calurosos, y más, si debe hacer ejercicio.

¿CÓMO EVITAR UNA DESHIDRATACIÓN?
- Dejando que el caballo se refresque de forma adecuada después del ejercicio.
- Ofreciéndole agua o pequeñas comidas húmedas durante los viajes largos.
- Proporcionándole un lugar fresco y sombreado para que pueda descansar.
- Limitando el trabajo intenso en días calurosos y húmedos.
- Dejando que el ejemplar beba siempre que tenga la oportunidad y evitando el trabajo rápido en los siguientes cinco minutos.
- Proporcionándole una dieta equilibrada con la que pueda adquirir los minerales necesarios para no sufrir ninguna descompensación.

LIMPIEZA EN LAS INSTALACIÓNES
De nada servirá que el caballo esté limpio si habita en un box, paddock o cualquier tipo de instalación que no reúna las condiciones higiénicas adecuadas. La acumulación del estiércol puede convertir unas cuadras en un auténtico infierno porque puede ser el origen de la procreación de más moscas e insectos varios de lo habitual. El box de un caballo debe limpiarse cada día. Se deberá extraer el estiércol y rellenar los huecos con viruta (paja, copos o el tipo de cama que se use habitualmente) para que el ejemplar pueda reposar cómodamente y no se vea agobiado por la exagerada cantidad de moscas y parásitos. También se pueden colocar trampas para moscas (papeles adhesivos, etcétera) y aplicar repelente para insectos en las paredes. En los prados se deberá extremar la higiene y retirar periódicamente el estiércol, ya que una acumulación de éste también provocaría un exceso de insectos que harían mermar la calidad de vida de los equinos. Superada la parte de la higiene hay otros productos que también ayudarán al caballo a combatir las moscas como, por ejemplo, las cabezadas con “espantamoscas” (mosqueros) o las mantas de verano.
Limpieza en las instalaciónes













APLICACIÓN DE REPELENTES PARA MOSCAS
A la hora de aplicar un repelente antimoscas a un caballo hay que intentar hacerlo de manera que sus efectos se vean maximizados:

- Así, antes que nada, será necesario comprobar que el animal no es alérgico al producto que se ha escogido; para ello, se procederá a realizar primero una pequeña aplicación en una zona localizada, esperando unos minutos para observar sus efectos.
- Por otro lado, el producto en ningún caso se aplicará cerca de los ojos, nariz u otras zonas especialmente sensibles.
- El sudor y la lluvia pueden reducir la efectividad del repelente. Conviene, pues, renovar las aplicaciones el máximo de veces recomendable (leer prospecto).
- Es aconsejable utilizar aquellos productos que maten a los insectos por contacto y no que tan sólo los ahuyenten.
- La vaselina es un eficaz protector de ojos, ollares y la parte interna de las orejas, al formar una barrera protectora y evitar, así, que las moscas se posen sobre el cuerpo del equino y le piquen.
- También es bastante efectivo rociar con repelente las cuadras y los refugios de los campos. En estas ubicaciones se pueden colgar papeles adherentes para moscas.

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